¿PREDICAR A LOS MÁS POBRES IMPLICA MAYOR HUMILDAD?

La pasada semana, para variar, hubo uno de esos tantos sucesos semanales en donde Facebook deja de ser una herramienta de transformación personal y se convierte en un facilitador de prejuicios y críticas innecesarias. Sin entrar en detalle sobre nombres y circunstancias, intentaré ir aquí a la raíz del asunto: La falsa idea de que se es más humilde y trascendental al mantenerse exclusivamente vinculado a una determinada sección de la sociedad, mientras que todo aquel que se atreve a transgredir semejante dictado, caerá dentro de la categoría de burgués, hereje y, en pocas palabras, alguien que se encuentra “extrayendo rasa” del proceso devocional, en lugar de estar proveyéndolo.

Esta no es la primera vez que me topo con semejante fenómeno, en donde aspirante al bhakti consideran que uno será “más misericordioso” por encontrarse compartiendo el legado de Mahaprabhu a personas de la calle, con escasos recursos financieros o quizás encontrándose en una condición donde su libertad se halle privada por el momento. Por otro lado, dedicar tiempo y energía a personas de un buen pasar económico, debidamente educadas y uno adoptar una determinada presentación para aproximarse a tales audiencias, todo ello será rápidamente catalogado como un síntoma de ilusión, especialmente si esto proviene con un trasfondo monástico de por medio. Si alguien hasta el día de la fecha mantiene una postura semejante a la aquí descrita, amablemente le invito a repasar absolutamente toda nuestra filosofía, desde el vamos.

Desde ya, con esto tampoco insinuamos que el Gaudiya Vaisnavismo deba verse limitado a algún tipo de elite social o situación material determinada, pues la gracia de Gaura tiene el potencial e intención de traspasar todas esas designaciones, y agraciar al atma con la fortuna de descubrir su potencial último en relación a la trascendencia. Así, a la hora de compartir y presentar nuestro credo al resto del mundo, los Gaudiyas han exhibido diversas tendencias en múltiples direcciones, desde el mismísimo comienzo de nuestra sampradaya. Algunos ejemplos a continuación:

/ Mahaprabhu mismo institucionalizando y sistematizando su propio éxtasis a través de los Gosvamis, quienes eran personalidades de altísimo nacimiento, educación e incluso influencia en el marco político (Rupa y Sanatana), considerable posición financiera (Raghunatha Dasa), prestigiosa situación social a nivel religioso (Gopala Bhatta), y así sucesivamente. Desde ya, Nityananda y sus asociados por otro lado comenzaron la Gaudiya sampradaya dirigiéndose a la gente común pero como vemos, también existían importantes figuras quienes, por el deseo de Mahaprabhu mismo, se encontraban abordando otras secciones de la sociedad. Gaura mismo interactuó con la alta sociedad al, de una forma u otra, tener intercambios con Sarvabhauma Bhattacarya, Prataparudra Maharaja, Venkatta Bhatta, etc.

/ Más contemporáneamente, Sri Thakura Bhaktivinoda también provino de una clase kayastha muy renombrada en India, interactuando con la alta sociedad tanto hindú como inglesa en lo que se conocía como el bhadraloka, y escribiendo muchos de sus libros apuntando a audiencias formas y educadas en cuanto a filosofía y religión. Su hijo y sucesor, Prabhupada Bhaktisiddhanta, también recurrió a este tipo de metodologías a la hora de establecer su misión (Gaudiya Matha), no siendo crítico para el gobierno inglés del momento, interactuando con gobernantes de Bengala ingleses y exhibiendo una profunda ocupación de todo al servicio de Krishna. Y al enviar a sus discípulos a Occidente (Europa) por vez primera, ellos principalmente se dirigieron a la alta sociedad y, aunque ello no tuvo el mismo nivel de impacto que lo generado luego por Srila Prabhupada (quien en su caso comenzó su movimiento en medio de los hippies de la época), sí desde ya sentó un precedente para lo que a futuro se gestaría.

Por momentos tenemos la idea de que el sadhu/renunciante tiene que vivir en una choza a orillas del Yamuna, o ideas románticas de ese tipo. Ahora bien, Prabhupada Bhaktisiddhanta salió de su bhajana-kutira, fue directo a Calcutta y construyó un templo de mármol allí, mostrando con ello cómo toda la energía material inerte es un sakti de Bhagavan, y debe ser debidamente conectada con su servicio, y en dicho intento otra de tales energías, jiva-sakti (nosotros), quedará también vinculada con su fuente. Por otro lado, podemos pensar que si alguien vive en un espacio apacible en la pradera se encuentra necesariamente disfrutando de ello, cuando en verdad debería encontrarse padeciendo las austeridades de la ciudad en el intento por predicar a otras almas. Sea cual fuere el caso, uno puede tranquilamente encontrarse tanto en lo urbano como en lo rural con un espíritu explotativo así como de dedicación, y ello mismo en la urbe. Y que uno esté en un área de servicio y el otro en otra no necesariamente nos habla del deseo personal separado de cada uno, sino muy probablemente del plan de svarupa-sakti concebido para cada jiva, y expresado a través de guru-parampara.

Por lo que más que rechazar esto o criticar aquello, se nos invita a concebirlo todo en términos de su potencial de seva: no existen los problemas, sólo existen oportunidades de servicio. A este tipo de visión le llamamos yukta-vairagya, o debido distanciamiento de los objetos fenoménicos, que estableceré solo hasta el punto en que logre verlos como una energía divina, y desde allí intente volcarlos en servicio de lo divino. Y eso en verdad, será humildad verdadera. En las palabras de Srila Sarasvati Thakura mismo, “humildad es aquello que se encuentra ausente en donde existe un espíritu de disfrute.” En otras palabras, en la medida en que me ocupe en yukta-vairagya, más estaré demostrando mi verdadera humildad. La humildad (al menos la humildad tal como un Gaudiya la anhela) no está garantizada por yo dar comida en el barrio más carenciado y dar el mensaje a los más analfabetos, así como la trascendencia no está garantizada por yo ser desprolijo en mi presentación ante la sociedad. Más bien, muchas veces estos síntomas nos hablan de pereza y conformismo, y de no pensar lo suficiente acerca de cómo volver el legado de Gaura accesible a todos los estratos sociales.

Desde ya, todo puede volverse también una excusa para justificar lo injustificable, yukta-vairagya incluido. Pero allí ya entramos en el terreno de la honestidad individual y cómo cada cual sobrelleva su propia situación internamente. Como Prabhupada Bhaktisiddhanta mismo mencionó (cuando le dijeron que Sri Rupa mencionaba que uno no debía tener muchos discípulos ni abrir muchos templos -cosa que él parecía no estar siguiendo-) “todo es una cuestión de capacidad personal.” Así, más que compararnos o imitar al otro, debemos con toda honestidad preguntarnos cuáles son nuestras capacidades e intenciones, y desde allí obrar e intentar hacer la mejor de nuestras presentaciones devocionales. Y en cuanto a los demás, ante todo busquemos acercarnos lo suficiente como para recibir un testimonio objetivo de primera mano, e incluso si ello difiere de mi estilo e inclinaciones, llegar a apreciar todo aquello que cumple un rol en la misión y deseos de Sri Guru y Gauranga.

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