Contemplación Semanal #33 / 2 GEMAS SIN PARALELO

Esta pasada semana he tenido la oportunidad de compartir con los Vaisnavas de tanto New York como New Jersey, y zonas aledañas. No solo he sido invitado a predicar e intentar compartir hari-katha, hari-kirtana y satsanga, sino que al mismo tiempo he recibido la oportunidad de recibir todo ello ocupando el rol de oyente: dondequiera que alguien se encuentre sirviendo a través de sravana, alguien más lo estará haciendo a través de kirtana, y viceversa. Así, tanto sravana como kirtana (y su inevitable subproducto en la forma de smarana) constituyen la esencia misma de todo genuino aspirante al raga-bhakti. Y siendo que oro para aspirar sinceramente a semejante logro, el día de hoy elijo compartir algunas palabras en relación a la importancia de escuchar y no solo exponer, y especialmente de oir acerca de tales tópicos (y personas) los cuales naturalmente nutrirán apropiadamente nuestra proyección y cimientos en el mundo de la devoción espontánea existente en Vraja-bhumi.

Entre otras eminencias devocionales, he podido estos días asociarme con bhaktas y eruditos de nuestra tradición del calibre de Advaita Dasa (Edwin Bryant), Satyaraja Dasa (Steven J. Rosen) Dhanurdhara Swami y Bhakti Vijñana Goswami, entre otros. Sin duda alguna, del katha e intercambio personal con cada uno de ellos supe recibir diversas valiosas perspectivas, pero dada la limitada extensión de esta publicación semanal, me limitaré a mencionar unas pocas palabras sobre uno de tales darsanas, el cual fue presentado por Bhakti Vijñana Goswami en lo que supo ser una detallada y atrapante descripción de la vida de nuestro prayojana-tattva-acarya, Srila Raghunatha Dasa Goswami. Con esto básicamente me refiero a dos breves slokas en bengalí, en donde Sriman Mahaprabhu instruye a Dasa Goswami de forma simple y a la vez condensada, encapsulando en pocas palabras todo aquello que necesitamos conocer (y desplegar) si es que deseamos abordar nuestra meta última de forma prudente y sensata. Estos versos, los cuales aparecen en el Sri Caitanya-caritamrita (Antya-lila, 6.236-237) son los siguientes:

grāmya-kathā nā śunibe, grāmya-vārtā nā kahibe
bhāla nā khāibe āra bhāla nā paribe

“No hables como la gente ordinaria, ni escuches lo que ellos dicen. No debes tomar alimentos muy sabrosos, ni vestirte demasiado bien.”

amānī mānada hañā kṛṣṇa-nāma sadā la’be
vraje rādhā-kṛṣṇa-sevā mānase karibe

“No esperes honores, pero ofrece pleno respeto a los demás. Canta constantemente el santo nombre del Señor Kṛṣṇa y, en tu mente, ofrece servicio a Rādhā y Kṛṣṇa en Vṛndāvana.”

Pese a que estos versos fueron pronunciados en el contexto de Dasa Goswami haber solicitado recibir alguna instrucción directa y personal de labios de Mahaprabhu, solo hasta cierto punto podríamos decir que tales instrucciones deben ser aplicadas a él: siendo en verdad un nitya-parikara (asociado eterno) de Gaura, Raghunatha no conoce lo que significa ser un alma condicionada y en su extremo ejemplo como sadhaka, él fue quien personificó el principio del desapego entre los 6 Goswamis, quienes ya de por sí exhibían ejemplos de renuncia imposibles de imitar. Así, siendo que Dasa Gosvami dormía cada noche bajo un árbol distinto y ofrecía de forma genuina miles de reverencias diarias a diversos Vaisnavas, vestía solo un kaupina y se alimentaba de aquellos remanentes rancios de Jagannatha que ni las vacas de Puri se atrevían a aceptar… ¿a quiénes iban en verdad dirigidas estas palabras? Así es, están en lo cierto: única y exclusivamente a cada uno de nosotros. Por ende, analicemos a continuación el contenido de estas dos preciosas gemas, las cuales contienen todo aquello que necesitamos conocer para alcanzar el éxito en nuestras vidas.

No hablar (ni escuchar) temas mundanos

/ La primera serie de instrucciones (las cuales se van presentando aquí en orden ascendente), tiene que ver con saber controlar un impulso tan básico (pero movedizo) como el concentrarnos más en la vida de los demás, que en aquello que se espera de nosotros. El término gramya-katha podría traducirse como “conversación de aldea”, con ello implicando todo aquel tópico que dirija nuestra atención hacia lo intrascendente, aquello que entretiene y distrae, pero que jamás nutre. Con la furiosa dinámica de las redes sociales y sus inevitables consecuencias, una instrucción como esta se aplica hoy en día más que nunca, marcando la pauta de aquel impulso que debemos saber controlar de antemano, si es que anhelamos adentrarnos en esferas aún más confidenciales de experiencia espiritual.

No alimentarse (ni vestirse) fastuosamente

/ A continuación y muy en la línea del primer verso del Sri Upadesamrita, Sri Sacinandana nos instruye aquí acerca de la importancia de seguir controlando la lengua, esta vez en la forma de no deleitarnos excesivamente mediante la degustación alimenticia; como complemento, adhiere a ello el no consagrarnos exageradamente a decorar nuestro cuerpo. Mediante estas dos pautas, una vez más se nos advierte acerca de todos aquellos actos que muy posiblemente pueden estar adhiriendo nuevas y mayores capas de identificación material a nuestra ya materializada consciencia. Así, en lugar de seguir incorporando variados samskaras compuestos de designaciones materiales, debemos deconstruir y disolver nuestro sentido presente de identidad, incorporando impresiones, tendencias y hábitos anti-materiales, todo lo cual dará eventualmente lugar a nuestra identidad espiritual última, permanente y eterna.

No esperar honores (pero sí ofrecerlos)

/ En su segunda estrofa, Dasa Gosvami (nosotros) es instruido en la línea del famoso tercer sloka del Siksastakam (amanina/manadena). Habiendo finalizado su primer ciclo de consejos, los cuales principalmente tuvieron que ver con saber regular nuestros impulsos más básicos y comportarnos como seres humanos civilizados, a partir de aquí Sri Caitanya aborda aquello que se espera de todo sadhaka progresivo, quien abrazará su sadhana de forma seria y profunda, siendo especialmente cuidadoso a la hora de relacionarse con otros Vaisnavas… todo un arte del cual dependerá el logro de nuestra meta última. El no esperar honores incluye variantes tan impensadas como el no desear controlar las respuestas de los demás ante mis propias acciones, intentando asegurar su sonrisa o aprobación mediante mis palabras y actos, pero siendo aún todo ello una forma de manipulación y control sutil, en donde nos apegamos a un fruto específico y por ende no nos disponemos del todo a aquello que Bhagavan desee manifestar mediante sus representantes. Esto mismo se aplicará al ofrecer nuestros honores, lo cual en el caso de los sadhus tendrá mucho que ver con comprender cuál es aquel principio sagrado que en verdad debe ser honrado en una persona santa, y cuáles son aquellos elementos “epidérmicos” que en verdad no terminan de definir a tal persona como alguien sagrado. Y así sucesivamente.

Servir mentalmente a Sri Sri Radha-Krishna en Vraja

/ En la medida en que abordemos nuestra práctica con dicha disciplina (de forma realista y sostenible desde ya) nos acercaremos más y más al sagrado principio de sattva, nuestra mente se asemejará así a un apacible lago, y sobre semejante base podremos finalmente concentrar nuestra mente en meditación y servicio interno de forma estable, trascendiendo eventualmente sattva-guna incluso. Y en lo que es nuestra escuela devocional en particular, dicha absorción tendrá que ver con el juego divino de Sri Sri Radha-Krishna en Vrindavana y nuestra eventual participación en él, mediante un cuerpo meditativo que con el tiempo madurará y se convertirá en nuestra identidad perpetua: quizás por el momento nos resulte casi impensable ocuparnos en dicha esfera de servicio, pero cuanto más y más avancemos más interna se volverá nuestra ofrenda, más invisible se volverán nuestras preocupaciones (y ocupaciones) devocionales, las cuales se verán reflejadas en lo que estemos haciendo “por fuera” pero quienes exhibirán su verdadero rostro dentro del plano meditativo, siendo ello apreciado únicamente por aquellos que tengan los ojos y oídos, para ver y captar semejante realidad. 

Si existe alguien especializado en la última práctica aquí descrita (así como en todas las demás ya mencionadas), esa persona es indudablemente Raghunatha Dasa Goswami. De esta manera, Sriman Gaurangadeva supo resumir de forma brillante no tanto aquello que Dasa Goswami necesitaba atravesar, sino más bien nuestro propio trayecto devocional comenzando por algo tan básico como el no incurrir en chismes, para finalmente desembocar en algo tan esotérico como el ocuparnos en manasa-seva. Así, si dentro de nosotros realmente anhelamos absorber nuestra facultad mental en Sus Señorías dentro de Vraja, quizás una de las mejores cosas que podamos hacer al respecto sea reflexionar acerca de cómo nos estamos manejando con nuestras redes sociales, alimentación y vestiduras, así como en nuestra relación con otras entidades vivientes, en especial los Vaisnavas.

Finalmente y como broche de oro a lo que fue el día de ayer (día en que tuve la chance de escuchar el katha relacionado a estos dos versos), al caminar por las calles uno de los tantos transeúntes neoyorquinos supo sorprenderme al lanzar la siguiente frase: “Respect yourself!” (respétate a ti mismo). Inevitablemente, no pude evitar conectar semejante concepto con aquello que acababa de recibir minutos antes, en satsanga: la mejor forma de respetarme a mí mismo (o de valorar aquel potencial que me acompaña y hacer lo mejor de mí para extraerlo) será sin duda alguna el intentar seguir estas supremamente valiosas instrucciones que Sri Gaurahari supo regalar a Sri Raghunatha Dasa, o más específicamente, a BV Padmanabha y todo aquel que se haya sentido llamado a través de estas palabras.

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