Contemplación Semanal # 37 / SOCIAL MEDIA DETOX

Para bien o para mal heme aquí de regreso, luego de todo un mes de lo que podríamos llamar social media detox. Como quizás muchos ya saben, durante el pasado mes de Kartika consideré ausentarme en cierta medida de las redes sociales, no tanto como un voto en sí durante semejante periodo, pero sí como un ajuste disciplinario para ello facilitar los reales votos positivos de dicho sagrado mes: en el contexto del bhakti, nuestros votos no tienen tanto que ver con dejar de hacer ciertas cosas (con restricciones y prohibiciones) sino más bien con abrazar elementos constructivos que nutran nuestro apego por Sri Guru y Gauranga. Asimismo el bhakti proviene del bhakti, y no de ayunos, austeridades o privación alguna, por lo que esto último es generalmente considerado como algo que se interpone a la concepción real del uttama-bhakti entregada en nuestro linaje, a menos que todo ello surja como un sub-producto natural de aquellos logros obtenidos dentro del perímetro de la devoción.

Así, el uno atravesar un social media detox no representa en sí uno de los 64 angas del bhakti enunciados por Sri Rupa, pero sí podría llegar a constituir un pequeño ajuste que no solo permita mayor tiempo y energía para volcar al bhajana, sino a su vez el mismo será todo un experimento a través del cual uno tendrá la chance de observar su propia reacción ante hábitos que por momentos se ven interrumpidos, costumbres que durante un mes son alteradas, con todo lo que ello implica y representa: siendo que nuestro sentido de la personalidad, ya sea material como espiritual, se basa en hábitos adquiridos (los cuales a su vez dependen de impresiones acumuladas) al uno modificar parte de dicho proceso, naturalmente uno será testigo de interesantes cambios en quien uno cree que es, con sus respectivos síntomas semanales en la forma de incomodidad, abstinencia, vulnerabilidad y un eventual emponderamiento. A menos que estemos dispuestos a habitar semejante túnel, nos será realmente difícil dar con nosotros mismos de manera sustancial.

Y un social media detox básicamente corporifica uno de tantos modelos mediante los cuales nos salimos voluntariamente de nuestra zona de confort, para ver que se encuentra más allá de ella: ¿qué vemos de nosotros mismos al salirnos de ciertos niveles de aparente comodidad? ¿qué queda de nuestro ser al abrazar aquello aparentemente problemático e inquietante? Todas estas preguntas tienen y tendrán que ver con atrevernos una vez más a avanzar hacia lo aún desconocido, en pos de un logro más permanente en nuestro propio interior. Así como en toda purga o proceso desintoxicante estaremos a la espera de ciertos elementos ajenos siendo expelidos de nuestro organismo, de igual manera todo ajuste de limpieza interna tendrá necesariamente que llevarnos a ser testigos de ciertos rincones desatendidos, los cuales reaccionarán a dicha limpieza proporcionalmente a su nivel de desatención. Sri Gaurahari estableció claramente la importancia de este procedimiento a través de su histórico gundica-marjana-lila.

Retornando a los cuatro componentes previamente mencionados en el marco de este retiro (incomodidad, abstinencia, vulnerabilidad, emponderamiento), pasemos a compartir algunas palabras respecto a cómo ellos llegan a expresarse de forma secuencial en todo aquel que intenta verse a sí mismo de forma alternativa, justamente alterando y deconstruyendo aquellas costumbres que creemos nos componen de forma intrínseca e inevitable:

/ Semana 1 – Incomodidad: El salirnos a la fuerza (pero voluntariamente) de aquello que conocemos y damos por seguro, será de por sí una experiencia molesta y desagradable. No para nosotros, pero sí para nuestro falso ego. El comprobar que algo escapa a nuestro control, el no lograr proyectar la consecuencia de nuestros nuevos movimientos de forma clara y “segura” nos arroja a un horizonte inquietante, aparentemente lleno de dudas e inseguridad, y por ende temor. Y siendo que nadie prefiere dicha experiencia, generalmente retornamos rápidamente a nuestro clásico sofá, donde no existirá el desconcierto ni la sorpresa, pero tampoco la novedad ni el crecimiento, los cuales demandarán que nos arrojemos a un mar de incertidumbre, en el marco de la confianza. Es con esta confianza y una inteligencia asistida por dicha fe (y viceversa) que lograremos ser capaces de sobrevivir a esta primera semana, generalmente una de las más difíciles de todo el periodo, para adentrarnos en la segunda fase de nuestra aventura desintoxicante.

/ Semana 2 – Abstinencia: Cuando pensamos ya haber pasado lo peor, caemos en cuenta que lo hasta ahora experimentado únicamente constituía un aperitivo de todo lo que aún nos esperaba. Si la incomodidad es molesta y desagradable, la abstinencia puede llegar a sentirse como tortuosa e insoportable. Ahora bien, esto último ocurrirá si no poseemos la fuerza y el deseo real por ver un cambio en última instancia, o más específicamente si no tenemos la suficiente educación como para desencriptar este aparente síndrome, comprendiendo que el mismo representa la más natural de las reacciones ante lo que uno se encuentra accionando y, aún indirectamente quizás (mediante el dolor) dicha abstinencia estará confirmando nuestro progreso y acercamiento a la meta deseada. Desde ya, cada una de estas etapas debe ser abordada teniendo en cuenta el principio de la sustentabilidad y el balance psico-emocional de uno, lo cual también incluirá aceptar que buena parte de nuestro balance llegará a nosotros a través de un sano nivel de exigencia. Con semejante comprensión e ímpetu, seremos entonces capaces de pasar a nuestra tercera semana.

/ Semana 3 – Vulnerabilidad: Mientras que las dos primeras etapas podrían llegar a caracterizarse respectivamente por los elementos de la molestia y la perturbación (y llegando a ser sobrellevadas mediante una apropiada comprensión y aquella tolerancia que de allí surge), esta tercera sección tendrá mucho que ver con el elemento humildad. Sin humildad, no hay chance de una real experiencia de nuestro lado vulnerable. Dicho de otro modo, la humildad es aquella virtud que nos capacita para entrar en contacto con nuestro lado más frágil, y que nos permite aceptarnos tal como somos en nuestra constitución. Somos seres tatastha, o netamente afectados por la influencia del entorno, hasta el punto de terminar moldeando nuestra misma identidad en base a aquello que nos impacta más allá de nosotros mismos. Mientras que dicha condición puede ser vista como algo indeseable o poco glorioso, simplemente debemos ubicar a la vulnerabilidad en el entorno apropiado, para así descubrir su más elevado alcance en nuestras vidas. Con dicho entendimiento y esperanza es que seguiremos avanzando hasta nuestra última etapa.

/ Semana 4 – Emponderamiento: Interesantemente, la virtud de la vulnerabilidad representa la antesala de todo genuino emponderamiento. Si deseamos vernos llenados, primero debemos aprender a vaciarnos a nosotros mismos. De igual modo, nuestro lado vulnerable nos habla de la necesidad de ser invadidos por un determinado contenido, y si humildemente logramos reconocer dicha necesidad y nos posicionamos ante el debido entorno con la disposición adecuada, únicamente podremos ser emponderados y ninguna otra cosa. El trasfondo de todo poder real (y no la apariencia de ello a través de nuestro ego) tendrá que ver necesariamente con saber reconocer nuestra influenciable y alterable condición, brindarnos en profunda consagración y encontrarnos con nuestro más excelso potencial. Potencial tiene que ver con potencia, potencia con emponderamiento, emponderamiento con vulnerabilidad, vulnerabilidad con humildad, humildad con abstinencia y esta última con incomodidad. En resumen, todo aquello que nos incomoda busca en última instancia emponderarnos.

Y para recibir un entusiasmo adicional ante semejante expedición, tenemos el ejemplo vivo de nuestro mismo istadeva, Sri Caitanya. A través de instrucciones tales como el tercer verso del Siksastakam, Gaurahari nos invita a un nuevo mundo de incomodidad, abstinencia, humildad y demás atributos. Él no solo predica esto, sino que lo hace carne mediante su propia conducta. Sri Caitanya representa el más vulnerable rostro del Absoluto pero a su vez su lado más volcánico y poderoso, sintetizando así esta aparente paradoja, fuente de todo potencial. Sri Caitanya es Krishna mismo en su momento de mayor necesidad, en plena crisis existencial corroborando cómo su estatus de Rasaraja se ve dinamitado ante la fuerza del amor de Sri Radha, y consecuentemente anhelando dicha experiencia. Pero en medio de semejante fragilidad, Sri Hari se halla apareciendo en su más potente descenso, todo ello producto del debido emponderamiento que surge a partir de una vulnerabilidad genuina. Como parte de mi sadhana de Kartika he estado escribiendo algunos artículos, uno de ellos íntimamente ligado a este tema: 

https://harmonist.us/2019/11/beyond-atmarama-part-1-the-highest-reach-of-divine-dissatisfaction/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+harmonist+%28Harmonist+Feed%29

En verdad, este simple modelo de cuatro semanas ligado a mi social media detox puede de hecho aplicarse a cualquier circunstancia en nuestra vida, y cada uno de los síntomas de las diferentes secciones (y las virtudes necesarias para superarlos) tendrán del todo que ver con aquello que requerimos atravesar en nuestro proyecto de practicantes, estas cuatro semanas simbólicas representando de hecho toda/s nuestra/s vida/s, y cómo una y otra vez debemos estar preparados para atravesar diferentes dimensiones de incomodidad, abstinencia, vulnerabilidad y emponderamiento hasta eventualmente llegar a nuestra meta última, en donde tales principios seguirán siendo la moneda de cambio allí.

He comenzado este ensayo con las palabras “para bien o para mal”, con ello implicando que aún me encuentro en estado dubitativo en cuanto al nivel de mi regreso a lo que es la pasarela virtual. Y considero dicha duda como uno de los saludables frutos de haber aceptado un social media detox, siendo así invitado a recalibrar mi acercamiento a cada uno de mis hábitos, de forma que todo ello se ajuste cada vez más a un cultivo real y positivo del bhakti en mi vida, dando nueva fuerza a mis votos y permitiendo así adorar a nuestro istadeva más sustancialmente, comprendiendo todo lo que implica venerar a la forma más vulnerable y emponderada de la Suprema Personalidad de Dios.

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