Contemplación Semanal #17 / ASOMBRO & EXPANSIÓN DE LA CONCIENCIA

Todo comenzó el pasado Miércoles, 11.38 AM aproximadamente…

En su reciente visita a la Argentina, Srila Atulananda Maharaja compartió en su darsana matutino un artículo compartido el día anterior a él por Srila Tripurari Maharaja. Allí y entre una multitud de temas abordados se citaba un famoso y fundacional concepto, principalmente hallado en la antigua doctrina estética de India medieval, concepto que eventualmente sería tomado, desarrollado y aplicado en el contexto del bhakti por muchos de nuestros purva-acaryas, en especial seres como Sri Rupa Gosvami y Sri Visvanatha Cakravarti Thakura. Mientras que originalmente esta idea fue concebida en términos de placer artístico, la misma supo finalmente desembocar (en términos platónicos) en el arquetipo original de encanto y belleza del cual emana todo aquello que aquí se nos muestra como bello. En fin, la idea a la que me refiero sería la siguiente:

“La base del rasa es un sentido del asombro, o camatkara. Este término se refiere a la expansión del corazón (citta-vistara) y al deleite artístico sobrenatural que surge de la contemplación de la belleza de Krishna, su forma, atributos y lilas.”

Aquí nos encontramos con toda una serie de importantes (y no menos desafiantes) conceptos, en especial tres de ellos:

  1. La noción de que toda degustación espiritual deberá surgir a partir del deslumbramiento.
  2. La opinión de que dicha sorpresa pertenecerá a la dimensión de la expansión de nuestra conciencia.
  3. El concepto de que la contemplación del nama, rupa , guna y lila de Sri Hari constituye la más exaltada experiencia ornamental.

Al escuchar en vivo y en directo (y no por primera vez) esta peculiar idea, ciertas cuerdas resonaron por dentro, confirmando algo que imploraba desarrollo y profundización en mi fuero interno. En tales casos siempre recuerdo una de mis citas favoritas de Thomas Merton, en donde él decía que “al leer un libro y encontrar una frase que toca profundas fibras en nuestro ser, debemos cerrarlo de inmediato, pues allí comenzó nuestra meditación”. Innegablemente, este fue uno de tales casos. Así, tales palabras detonaron en variadas direcciones pero, más que concentrarme en cómo la experiencia del bhakti-rasa (o del rasa secular) tiene como fundamento el asombro, intuitivamente terminé trasladando esta propuesta al campo presente en el que me encuentro, que sería un tipo de período intermedio entre las realidades del bhakti-rasa y el jada-rasa (rasa mundano): el rasa que como sadhaka me encuentro vivenciando en este preciso instante.

De esta forma vinieron a mi mente numerosos casos, teniéndome algunos como protagonista y otros como testigo, de situaciones en donde el rasa (en este caso gusto/inspiración) mermaba en la práctica de uno, todo ello debido a una carencia de asombro o, en otras palabras, al hecho de no lograr conducir la propia vida devocional con una mentalidad progresiva y, por ende, dinámica y reveladora. En otras palabras, así como camatkara constituye los cimientos para toda apropiada experiencia estética y/o toda genuina realización de bhakti-rasa, asimismo dicho elemento debe saberse expresar de una forma u otra en la vida del aspirante a la devoción pura, creando suficiente asombro como para mantenernos recordando lo interminable y desconcertante del inacabable sendero en donde nos encontramos. Si no nos abocamos a dicha búsqueda, nos adentraremos en peligroso terreno, el cual Sri Rupa supo bautizar comoniyamagraha, o aquel momento de suspensión interna en donde no queda rastro de asombro alguno, y nuestro abordaje de la realidad se torna insípido y mecanizado.

Ahora bien, la pregunta del millón: “¿qué hacer para evitar esto?”. Pues básicamente seguir re-orientando y re-configurando nuestra óptica aceptando que la vida se mantiene en un continuo movimiento, el cual jamás se adaptará (afortunadamente) a nuestra posible inercia, sino que más bien nos brindará continuas circunstancias para, a través de ellas, actualizar nuestro sentido del asombro y desde allí nutrir nuestra fe y expandir nuestra conciencia. Y a modo de no permanecer confinado a una descripción exclusivamente teórica, paso a compartir tres de aquellos tantos sucesos que contribuyeron a un renovado sentido de mi asombro, durante la pasada semana:

/ Retomando la siempre memorable asociación de Srila Atulananda Maharaja, me es imposible separar todo ello de su excesiva humildad, siempre conmovedora y asombrosa. En este caso la situación específica tuvo que ver con una exposición matutina en donde Srila Maharaji me consultó acerca de ciertos slokas que él no recordaba aparentemente, y asimismo me solicitó que explicase y desarrollase algunos puntos que él mismo se encontraba presentando. Dentro mío ocurrieron dos cosas en ese momento: 1) dimensionar el peligro de uno considerar que “sabe cosas que el Guru no sabe” e, incluso si ello fuese cierto, erróneamente posicionarme por sobre tal persona por el mero hecho de (aparentemente) saber explicar mejor algunos postulados y 2) de inmediato, al contemplar la humildad con la que él se situaba al solicitarme algunas palabras, notificar su superlativa modestia y espíritu de eterno estudiante, a través de lo cual me veía protegido de lograr enorgullecerme por mi supuestas capacidades: CAMATKARA PARTE 1.

/ El pasado Viernes tuve la oportunidad de participar en nuestra sexta sesión de estudio del Bhagavata en la USAL (Universidad del Salvador), en donde me encuentro presentando el más excelso Purana en una suerte de Bhagavata saptaha, con la diferencia de que en este caso las sesiones son semanales y no diarias. En nuestro penúltimo encuentro, nos abocamos al estudio y descubrimiento del rasa-pancadhyaya, los cinco capítulos del décimo tomo de esta obra en donde, en pocas palabras, se nos habla acerca de la vida erótica íntima del Absoluto como el máximo emblema de abnegación, desinterés y amor divino. Aún así, no dejaba de sorprenderme de la situación en la que me encontraba: intentando brindar argumentos teológicos y metafísicos para que la vida sexual de Dios no sea malinterpretada, todo ello en un marco académico con un trasfondo cristiano, que rozaba por momentos las sensibilidades victorianas de antaño. Esto siempre me recuerda aquel momento en que alguien me pregunta en las calles qué es lo que hago de mi vida, y por dentro se me ocurre decirle: “¿Tiene mínimo unos veinte años para escuchar la respuesta?” pues, ¿cómo llevar a alguien a concluir naturalmente acerca del regalo último de Sriman Mahaprabhu, sin mezcolanza ni revoltijo conceptual en el camino?. CAMATKARA PARTE 2.

/ Finalmente, el día de hoy (Lunes 27 de Mayo) me encuentro celebrando internamente mi décimo noveno aniversario de harinama, o aquel momento en que Sri Nama llegó “oficialmente” a mi vida mediante el medio de guru-parampara. De más está decir que el solo intentar reflexionar sobre las glorias del Nombre representa de por sí una abrumante lluvia de sorpresa y desconcierto, una y otra vez concluyendo que nunca jamás supe hacer algo para merecer tamaño obsequio, pero aún así ello ha llegado a mi vida por obra y gracia del kripa-sakti de Bhagavan. También, no deja de sorprenderme que diecinueve años después me encuentre intentando desarrollar mi canto así como los continuos sub-productos de tal intento, todo ello desde ya por la gracia de aquellos entornos que bendicen toda aspiración que uno pueda tener. CAMATKARA PARTE 3.

De esta forma, he aquí mi tres razones semanales para expandir la conciencia. Pues como mencionamos al inicio, camatkara o asombro se refiere en última instancia a citta-vistara, o la expansión de la conciencia: una existencia miserable se traduce como conciencia contraída, mientras que una vida extática y digna de ser vivida se traduce como conciencia expandida, y la base de semejante expansión no será otra cosa que el asombro, continuo y constante, sacralizando y enalteciendo cada uno de nuestros días. Así pues, que siga el asombro y la expansión de nuestra conciencia, hasta que algún día nos encontremos en Sri Vraja Dhama, aquella tierra santa que en última instancia representa todo un estado de conciencia en sí misma, en donde a cada pestañeo se vivirá el más poderoso e intenso tipo de asombro, y en donde el nombre, forma, cualidades y pasatiempos de Sri Krishna se presentarán incansablemente con una belleza en constante aumento a cada instante del tiempo eterno, por los siglos de los siglos.

Amén (“que así sea”).

Aclaración: La imagen escogida para ilustrar esta semana representa el gopi-gita, o aquel momento histórico en donde el elemento de camatkara se invierte, y más que el devoto verse asombrado ante la belleza y cualidades de Sri Krishna, es Krishna mismo quien experimenta profundo desconcierto al contemplar la dimensión de las gopis, y de Sri Radha en particular (y su respectivo camatkara en separación de él). De este modo y siguiendo con nuestra propuesta, es ese mismo asombro el que lleva al Absoluto a desear mimetizarse con semejante experiencia, y así él mismo decide expandir su conciencia en su más destacada forma de Sri Krishna Caitanya, quien justamente nos habla de aquel momento en donde Sri Krishna intenta expander su conciencia (caitanya) a causa y a través del elemento asombro, al vivenciar el humor sin paralelo de Srimati Radharani.

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