UNA VUELTA DE PÁGINA: Razones para mi Re-iniciación & otros Comunicados

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Si hay algo que nunca hubiera imaginado veinte años atrás, es haber tenido que escribir lo que aquí hoy estoy escribiendo. En otras palabras, lo último que un discípulo imagina a la hora de iniciarse es que eventualmente terminará re-iniciándose. Nunca estuvo en mis planes que algo así pasase, pero uno con el tiempo también aprende que muchas cosas que terminan ocurriendo en nuestras vidas no estaban de hecho en nuestra agenda, pero sí en la agenda del Ser Supremo, por razones que quizás hasta un punto uno pueda aún dilucidar completamente, pero que desde ya debemos aprender a aceptar y comprender con el debido paso del tiempo. Dicho esto, comparto a continuación unas breves (o quizás no tan breves) palabras respecto a qué me llevó a tomar la decisión que hoy aquí les estoy compartiendo.

Ante todo, deseo aclarar que el propósito de esta carta no es avivar el fuego del odio ni el fanatismo, ni en una dirección ni en la otra. Sé que son tiempos delicados, y la fe y corazones de muchos se encuentran aún sangrando o, con suerte, en proceso de cicatrización, por lo que espero que mis palabras puedan proporcionar alivio y claridad a algunos, aunque tengo bien claro que siempre habrá personas que estarán en desacuerdo con uno, ya sea con buenas o no tan buenas razones para ello. Así, esta carta no apunta a satisfacer audiencias enceguecidas de ningún tipo, ni a los críticos ciegos ni a los glorificadores ciegos, quienes respectivamente criticarán lo que sea que uno realice o irracionalmente clamarán “¡ki jaya!” a cualquier cosa que uno diga o haga, sin comprender en absoluto su trasfondo. Más bien, esta carta apunta a aquellas personas quienes deseen ejercer su pensamiento crítico y facultades de discernimiento y honestidad Vaisnava, y es desde allí que hoy les escribo, intentando ser lo más íntegro y sincero posible, siendo que realmente deseo practicar por siempre el sendero del uttama-bhakti, cuidadosamente sorteando todos aquellos obstáculos que puedan afectar mi progreso hacia la meta última del vraja-prema. Por lo tanto, a la hora de abordar este tipo de tópicos no considero que solo existan dos únicas posturas a tomar, o la evasión ciega o la furia desmedida: personalmente escojo más bien situarme en el “gris” y no en un blanco ni un negro, escogiendo más bien un punto medio el cual no lo siento como conformismo ni mediocridad, sino más bien como mi mejor intento por poner debidamente todo en la balanza y contemplar el panorama más amplio posible, de todas aquellas cosas que están aconteciendo alrededor (y dentro) de uno. 

Como bien indica el título de este escrito, estaré compartiendo aquí no solo el hecho de que he recibido re-iniciación sino las razones y trasfondo para, luego de mucho tiempo de introspección y oración, haber tomado semejante decisión en mi vida. Como podrán imaginarse, buena parte de las razones de trasfondo para ello se encuentran íntimamente ligadas a lo acontecido estos años con Paramadvaiti Swami, por lo que considero importante pronunciarme a este respecto, y dejar en claro cuál es mi postura y opinión actual sobre su persona. Entrando entonces ya en tema, primeramente deseo mencionar que personalmente no siento a Paramadvaiti Swami como “un farsante quien nunca me proporcionó algo genuino en mi vida” o algo por el estilo (como algunos sí lo puedan estar considerando), pero al mismo tiempo y luego de ciertos hechos innegables, tampoco puedo continuar adjudicándole a él un estatus post-liberado, como el que durante varios años sí le di en mi vida y práctica interna. 

Personalmente recibí harinama de Paramadvaiti Swami en el año 2000, diksa un año después y sannyasa en el año 2009. A lo largo de todos esos años sentí y siento haber recibido muchos regalos valiosísimos de su persona por los que me encuentro profundamente endeudado, todo lo cual me sería de hecho imposible enumerar aquí. Al mismo tiempo, también me es igual de imposible negar que durante ya unos buenos años he ido notando ciertas irregularidades en su conducta y mensaje, todo ello en continuo aumento, los cuales siempre intenté racionalizar de una forma u otra para conmigo mismo (y en relación a otras personas que indagaban de mí al respecto) dado que mi consideración era que Paramadvaiti Swami era de hecho un uttama-bhagavata, aunque con el tiempo caí en cuenta que mi maestro espiritual no necesariamente se encontraba allí donde yo lo había idealizado. A esta altura considero importante aclarar que es casi inevitable (al menos en ciertas etapas) que el discípulo tienda a idealizar a su guru, o a sobredimensionar la posición de ciertos practicantes, para luego caer en cuenta que no necesariamente eso era exactamente así (aunque ello no sea necesariamente siempre el caso), lo cual tampoco significará que dicho guru nunca le brindó nada a uno, o que todo el proceso fue una farsa, o que en verdad no existe un solo maha-bhagavata en el planeta, etc. Es importante separar cada una de estas cosas para cuidar nuestra fe en el proceso, independientemente de lo que pueda acontecer con algunos de sus practicantes o incluso guías. Nada fácil desde ya, pero sí necesario.

Intentando entonces resumir mi timeline y como ya todos sabemos, eventualmente llegó a mi conocimiento las dificultades que Paramadvaiti Swami tuvo con una de sus discípulas, y luego no solo con una de ellas, sino con dos, tres y más aún, lamentablemente. Y en lo personal diría que aquello que más me afectó no fueron tanto dichas situaciones (que de por sí fueron y son sumamente delicado) sino la forma en que se reaccionó ante ello: sin un debido reconocimiento de lo ocurrido, sin dimensionarse en detalle el daño generado a las personas afectadas, y por ende sin tomarse las medidas de contención y acompañamiento correspondientes para con cada una de las víctimas. Personalmente envié audios de más de 30 minutos a Paramadvaiti Swami dejando en claro cuál era mi opinión a este respecto, mencionándole que opinaba (y opino) que él, entre otras cosas: a) debería abandonar sus ropas de sannyasi (por respeto a dicha orden así como a las personas afectadas), b) debería públicamente reconocer en detalle cada uno de estos hechos sobre los que es acusado, c) debería comunicarse con cada una de las madres afectadas y solicitar perdón de ellas con genuino arrepentimiento, d) debería disponerse (él en conjunto con su misión) a solventar financieramente todo tratamiento que cada una de las víctimas pueda requerir para salir adelante luego de tales sucesos, e) debería retirarse del mundo de la prédica y en lugar de seguirse ocupando en proyectos expansivos y asuntos administrativos, debería sumergirse en intenso bhajana y estudio bajo la guía de sadhus superiores (haciendo esto no como un método evasivo desde ya, y primeramente habiendo resuelto los puntos previos aquí mencionados), así como f) recurrir a algún tratamiento profesional para abordar cualquier desorden que pueda estarle acompañando a nivel físico, psíquico, emocional, etc. Lamentablemente mis palabras en tales intercambios no tuvieron demasiado efecto, y hasta el día de la fecha no siento que mucho de lo aquí mencionado haya sido implementado de forma satisfactoria. 

Repito y seguiré repitiendo: no digo nada de esto desde el rencor o el odio, ni desde un deseo de venganza, ni orando porque Paramadvaiti Swami sea castigado de tal o cual forma, etc. Más bien, sabemos por nuestra filosofía que toda corrección que él o cualquier persona requiera, llegará incluso sin que la pidamos a través de la agencia de la justicia divina, y también sabemos que por otro lado también existe el elemento de la amnistía espiritual, todo lo cual actúa e influye muy por encima de cómo uno lo pueda concebir. Menciono esto último pues sé que en ciertos devotos existe el deseo de que esta situación sea debidamente expuesta ante las leyes de este plano y de hecho y como ya dije, personalmente mencioné a Paramadvaiti Swami que consideraba que él debía públicamente aclarar todo lo ocurrido, incluso si la consecuencia de ello fuese tener que afrontar posibles situaciones de implicancia legal o civil. Idealmente venimos a la Conciencia de Krishna en busca de la verdad, e idealmente desearemos seguir con nuestra práctica buscando y diciendo la verdad siempre, sin importar las consecuencias de ello, o más bien siendo conscientes de las consecuencias al no decirse dichas verdades. Pero nuevamente, solo hasta un punto está en nuestras manos controlar eso, y debemos confiar en la ley divina, no deseando el castigo destructivo para con nadie, sino que incluso a la hora de invocar el karma en relación a alguien, comprender que dicha ley es esencialmente educativa y por ende apuntará en última instancia a la reformación del acusado, todo lo cual implicará idealmente un tipo de compasión por parte de aquel que acusa. Menciono todo esto para nuevamente intentar poner en la balanza todos aquellos posibles elementos que puedan estar actuando simultáneamente en la vida de alguien, ya que la realidad es multifacética y no monocromática, y este tipo de situaciones también llegan para enseñarnos semejante valiosa lección.

Personalmente he estado orando muy a menudo por Paramadvaiti Swami, su misión y miembros (y continúo haciéndolo), deseando que puedan ser iluminados e inspirados en abrazar el sendero de la devoción pura con cada vez mayor claridad e integridad (ya sea en esta misma vida o cuando así tenga que ser), pero desde ya entendiendo que para que algo así ocurra, ciertas medidas concretas deben ser tomadas sí o sí. Aunque cada cual elegirá cómo sentirse y espero puedan conceder esa misma libertad a mi persona, personalmente no me siento víctima de nadie ni tampoco me siento como alguien que ha sido engañado o algo por el estilo, sino que más bien me esfuerzo por mantener mi corazón libre de odio, rencor y venganza, deseando en este caso lo mejor para Paramadvaiti Swami y sus seguidores. Ahora bien, “desear lo mejor” a alguien no significa decir meras palabras bonitas o dar palmaditas en la espalda, sino muchas veces decir la verdad de forma profunda, comprometida e incluso incomodante (para nuestro ego), deseando que el otro desee estar a la altura de las circunstancias. Como diría Oscar Wilde, “los verdaderos amigos te apuñalan de frente”: aquel que realmente me quiere, me dirá las cosas tal como son, en el marco de un espíritu de amistad y bienqueriencia. 

Retomando por un momento mi propia historia, recuerdo que desde el mismísimo comienzo de mi práctica pude llegar a conocer acerca de Srila Tripurari Maharaja, y con el paso de los años mi vínculo con él se fue afianzando más y más de forma natural e inesperada. Le conocí personalmente por primera vez en Vrindavana en el año 2007 (y eso es algo que también agradezco a Paramadvaiti Swami, siendo que fue su asrama -Vrinda Kuñja- quien alojó a Srila Tripurari Maharaja esos días), y luego de dicho encuentro comencé a estudiar más sistemáticamente sus libros y clases, a mantener correspondencia con él solicitando su guía y consejo, y de esta forma llegué eventualmente a considerarle la más prominente figura de guru-tattva en mi vida, esto ya ocurriendo desde los últimos diez años aproximadamente. Pero hasta dicho momento, jamás se había cruzado en mi mente la posibilidad de una re-iniciación, ya que sabemos que alguien puede tranquilamente mantener una conexión con su diksa-guru aún pese a que su guru más prominente sea alguien más, quien estará sirviendo en la capacidad de siksa-guru. Pero con el paso del tiempo y dada la gravedad de las situaciones que ya hace unos años han salido a la luz en relación a Paramadvaiti Swami y sucesivos hechos que más que aclarar creaban más y más desconcierto, con mucho dolor, lágrimas y oración de por medio he llegado a la conclusión de verme necesitado en re-establecer mi vínculo con el departamento de guru-tattva desde su misma raíz, volviendo nuevamente a recibir tanto harinama como diksa, así como la orden de renuncia, todo ello con el debido respaldo de nuestras escrituras sagradas así como la opinión y bendiciones de diversos sadhus.

Como creo que todos ya saben, en lo personal he intentado mantener una considerable sobriedad a nivel público respecto a lo acontecido con Paramadvaiti Swami desde el mismo inicio, no por desear ocultar algo ni por haber estado en un comienzo negado a aceptar lo ocurrido, sino más bien por mi necesidad de tomarme un tiempo para procesar todo lo acontecido dentro de mí mismo, así como también debido a la naturaleza misma de las redes sociales y por cómo lo que uno tenga para decir es fácilmente malinterpretado, instrumentalizado y convertido en excusa para justificar lo injustificable. Pero al mismo tiempo, cada vez que alguien me supo escribir de forma privada y personalizada nunca me cerré a opinar al respecto ni negué lo que estaba ocurriendo, ya que por fortuna no siento ser alguien que pueda sostener una mentira, o pasar mi vida disimulando en relación a algo que necesita ser clarificado cuanto antes. Ahora bien, esta situación llegó (y sigue llegando) a tal punto de “desarrollo” que esta vez sí consideré necesario el pronunciarme de forma pública, a fin de aclarar aún más oficialmente mi postura personal ante esta situación, así como otras acusaciones hacia mi persona que últimamente han sido lanzadas a las redes sociales, en gran parte como una “ola de radiación” natural, que suele venir luego de la explosión de una bomba nuclear como la que ha acontecido en la vida de muchos. En relación a esto último abordaré dichas acusaciones brevemente a continuación, confiando en que si alguien aún tiene dudas al respecto, puede comunicarse personalmente conmigo, como siempre lo han podido hacer:

a)   “Swami Padmanabha sabía durante años de los casos de Paramadvaiti Swami, pero no dijo nada a fin de tener su nueva misión (Bhaktyalok) y ser guru allí, todo ello como recompensa por su silencio”

Ante todo deseo aclarar que la misión Bhaktyalok ha sido el resultado de nuestra (mi persona, Giri Maharaja y el grupo de madres y devotos que nos acompañan) necesidad de contar con nuestro propio espacio y modalidad para expresar nuestra naturaleza devocional a la hora de practicar y predicar, y al mismo tiempo no interferir con cómo Paramadvaiti Swami deseaba que su propia misión (VRINDA) continuase. Dicho esto, Bhaktyalok (la cual es una misión independiente de VRINDA/VRINDA Parivara, y la cual fue fundada por Giri Maharaja, mi persona y otros devotos cercanos) comenzó hace ya casi unos 5 años atrás, mientras que personalmente llegué a saber del primer caso de acoso ligado a Paramadvaiti Swami durante el año 2018, por lo cual las fechas de acusación no coinciden en absoluto: en el año 2015 comenzó Bhaktyalok y en el año 2018 se supo del primer caso de acoso, por lo que ¿cómo pudimos recibir Bhaktyalok a modo de “trofeo”, siendo que dicha misión comenzó tres años antes de que se sepa acerca de la primera situación de acoso ligada a Paramadvaiti Swami? Es también a este respecto que deseo aclarar que la acusación presentada a mi persona en este marco está específicamente relacionada con el caso de Gopi Carana Dasi, caso sobre el cual llegamos a conocer a comienzos del 2018 en el siguiente contexto:

La misma madre nos llamó, estando nosotros en India y ella en Europa de regreso a Argentina (luego de haber estado también en India días atrás), comentándonos sobre la situación de tocamientos indebidos por parte de Paramadvaiti Swami hacia ella, por lo que de inmediato nosotros (mi persona, Swami Maharaja y Giri Maharaja) intentamos contener a la madre, consultándole si sentía la necesidad de hacer su caso público (aclarándole que en tal caso contaría con nuestro apoyo), pero finalmente ella prefirió mantenerlo como algo privado, en parte para no verse abrumada de toda la carga que ello supondría al volverse un tema público, siendo que ya se encontraba lidiando con toda una considerable carga interna en ese momento, pero incluso principalmente pensando en cómo ello repercutiría en sus hermanos espirituales (siendo que en ese entonces no sabíamos de ninguna otra situación con otras madres). Les pido a esta altura que por favor intenten ser empáticos y comprender el cómo esta situación afectó a la madre en su momento, y cuál era el nivel de desconcierto que le acompañaba durante esos primeros días. Así, siendo entonces que ella nos solicitó manejar la situación de tal manera, personalmente respetamos su deseo y es por ello que no lo hicimos público en su momento, sin saber en ese entonces que en verdad existían otros casos aparte del de la madre. Así, alguien con un mínimo de sensibilidad humana entenderá que esto no representa encubrimiento alguno de mi/nuestra parte, sino más bien un intento por acompañar sensiblemente a una víctima, de acuerdo a lo que ella solicitó en un momento determinado de su proceso de sanación.

Lo que de todas formas sí hicimos en ese momento, fue conversar telefónicamente sobre la situación con Atulananda Swami y luego personalmente con Paramadvaiti Swami en Vrindavana uso días después de lo sucedido, en donde él aceptó lo ocurrido, y nosotros personalmente le solicitamos en ese momento que se retirase de su dinámica expansiva actual, y que adopte un nuevo modo de vida en donde pueda abocarse más profundamente a su cultivo interno, regulando su asociación con el sexo opuesto, incrementando su sadhana, etc. Repito, hasta ese momento no sabíamos que existía un segundo o tercer caso, todo lo cual salió a la luz unos meses después a través de lo ocurrido con Radha Kunda Dasi y demás madres, todo lo cual nos llevó a desde ya cambiar más y más nuestra postura ante la situación y ante Paramadvaiti Swami mismo. 

En relación a este supuesto encubrimiento también me han comentado que alguien ha dicho que “Swami Padmanabha guardó silencio a fin de ser guru y tener su propia misión”. Ahora bien, creo que está más que claro que jamás he iniciado a una sola persona en mi vida (ni está en mis planes hacerlo) ni que tampoco tengo una misión la cual me pertenezca, como elaboraré más adelante en esta misma carta.

b)   “Swami Padmanabha es un encubridor del romance que Swami Giri tuvo/tiene con Govinda Madhava, así como de otras situaciones relacionadas a dicho Swami”

Como dije previamente, al final del día cada cual elije qué creer y con qué idea quedarse de las cosas, pero personalmente deseo dar testimonio de que tanto Swami Giri como Govinda Madhava son ambos Vaisnavas genuinos y consagrados, y que estas recientes acusaciones a ambos no son en verdad reales, ni están sustentadas en hechos concretos. Convivo con Swami Giri y Govinda Madhava desde hace ya casi veinte años, y quienes me conocen realmente saben que no podría convivir ni por un momento con algo como lo que se denuncia. Básicamente esa sería mi opinión sobre este tema.

Desde ya, esto no quita que Swami Giri y Govinda Madhava así como mi persona (o cualquiera de nosotros) no hayamos cometido errores en nuestra vida y no tengamos que seguir aprendiendo y creciendo como todo ser humano y aspirante al amor divino, pero ello desde ya no implica que uno deba aceptar lo que sea que se diga sobre uno, como algo cierto. A su vez comprendo que dado lo ocurrido con Paramadvaiti Swami, la confianza de muchos ha quedado sumamente afectada y, en lugar de permanecer con fe nos queda su exacto opuesto en el corazón, la duda, y por ende muchos comenzamos a dudar de todo y de todos literalmente, especialmente de figuras de autoridad que aparentan estar reproduciendo los mismos errores que su guru. Mientras esto pueda de hecho estar sí ocurriendo en ciertos casos, ello no necesariamente significa que cada rincón y persona han quedado corrompidos, por lo que eventualmente cada uno de nosotros, por más difícil y doloroso que nos resulte, tendremos que seguir buscando la verdad de la forma correcta, con amplitud, paciencia y siempre disponiéndonos a escuchar a ambas partes de la conversación, ya que si esto último no existe, no habrá posibilidad de diálogo alguno. Y si no hay diálogo alguno no habrá relaciones, y sin ello ya no existirá el Gaudiya Vaisnavismo tal como es. Y personalmente no estoy dispuesto a aceptar semejante conclusión.

c)    Otras acusaciones: Me han comentado de otras supuestas acusaciones hacia mi persona, las cuales sinceramente me resultan tan insustanciales, infantiles y absurdas que ni siquiera considero tener que dedicarle unas líneas a ello. Pero como ya mencioné, si alguien de todas formas necesita aclarar lo que fuere, siempre estaré disponible para el diálogo: siempre y cuando el mismo sea honesto, libre de prejuicios y con ambas partes deseando el mayor bienestar para el otro. De no ser así, por favor ahórrense su tiempo y tipeo, pues no estaré interesado en semejante “intercambio”.

Repito (y ojalá nunca cansarme de repetir esto por mi propio bien): que uno no sea culpable de ciertas cosas de las que lo acusan, no significa que uno sea una entidad inmaculada que jamás comete error alguno ¡Por favor protéjanme de caer en semejante infierno! Sin duda alguna he actuado muchas veces sobre la base de conceptos parciales, inmaduros o no muy profundos, pero sin estar consciente de ello o sin mala intención alguna, y considero que también es parte de la vida pasar por todo ello, siempre y cuando estemos abiertos a madurar y arrepentirnos sanamente por cualquier error cometido o dolor generado. Por lo que de antemano y aunque suene un poco abstracto, pido perdón por cualquier equivocación de mi parte que haya hecho sufrir a quien sea, y me dispongo a expresar eso mismo de forma personal con quien desee hacérmelo saber. Pero también espero ser comprendido (así como uno intenta comprender) de forma que siempre nos podamos mantener brindando al otro la oportunidad del cambio, para así crecer y seguir avanzando, y no tanto juzgar al prójimo por lo que uno cree que el otro hizo diez años atrás, lo cual quizás ni siquiera tampoco pasó (como en los casos arriba mencionados) e incluso de haber pasado en otros casos, quizás ya no está pasando y tal vez estemos crucificando al otro por algo que ya fue trascendido, reconocido y superado. No nos olvidemos, eso también puede pasar. Como alguien una vez me dijo: “los ´siempre´ y los ´nunca´ solo pertenecen al Supremo”. Los sadhus no nos juzgan ni por nuestro pasado ni por nuestro presente, sino por nuestro futuro, por aquello en lo que sinceramente nos estamos intentando convertir; e idealmente, también debemos adoptar esta visión dinámica para con los demás. Desde ya, esto no es ni será una excusa para justificar lo injustificable ni para cerrarnos a la hora de escuchar al otro, pero el escuchar al otro únicamente se dará cuando ambas partes se acerquen con un buen sentimiento, con una disposición a reconocer sus posibles errores y con las ganas de seguir creciendo juntos, sin quedarnos anclados en el pasado. Nada fácil, pero necesario para todos crecer como individuos y en especial como proyecto de comunidad Vaisnava en este mundo, ¡qué decir en el otro mundo!

Retomando entonces el tema central de mi comunicado, deseo anunciar hoy oficialmente la re-iniciación recibida por parte de Srila Tripurari Maharaja en términos de harinama, diksa y sannyasa, habiendo recibido de su parte el nombre de Bhakti Pranaya Padmanabha Swami. Como verán, he mantenido una parte de mi nombre (Padmanabha) no solo por practicidad (ya que varios me conocen con este nombre desde hace más de una década) pero también como una forma de mantener conmigo todos aquellos elementos genuinos que alguna vez recibí de Paramadvaiti Swami, pero a su vez incluyendo una modificación en mi título como renunciante (Pranaya), siendo ello parte de esta nueva etapa en la que me adentro bajo la guía y refugio de Srila Tripurari Maharaja.

Ahora bien, alguien quizás podría preguntarse “¿a qué misión entonces pertenece Swami Padmanabha ahora?”, a lo que yo responderé “¿a qué misión pertenecía Rupa Goswami o Bhaktivinoda Thakura?”. Lo que quiero decir con esto es que, pese a que la mayoría de nosotros necesita “pertenecer” a una misión, la razón central por la que nos unimos a una institución en particular no es tanto la institución en sí (¡ojalá!), sino ciertos corazones que laten y sirven dentro de esa institución en particular, lo cual naturalmente me hará unirme a dicha misión. Pero si tales corazones saliesen por ejemplo de dicha misión y se dirigiesen a otra, probablemente uno también les siga, ya que uno debe idealmente seguir el ideal vivo dentro del corazón del sadhu, y no tanto expresar una adherencia formal a institución alguna. En otras palabras, más que pertenecer a instituciones pertenecemos a corazones, siendo una misión meramente el contenedor a través del cual se intenta transmitir el contenido de dicho envase, su sustancia. Quizás esto pueda sonar un tanto anárquico (y como aspirante a brahmana/sannyasi -esto en un marco más relativo- uno necesariamente debe exhibir cierta dosis de sana anarquía) pero en lo personal no siento la necesidad de encasillarme o limitarme a tener que pertenecer a una misión, tal como si uno tuviese que elegir entre pertenecer a los Kurus o a los Pandavas o a Boca y River, en términos más futbolísticos. Desde ya que al tomar este paso en mi vida me encontraré naturalmente aún más involucrado que lo que ya estaba en la misión de Srila Tripurari Maharaja (conocida como Sri Caitanya Sangha), pero ello no quitará que aún siga siendo miembro de Bhaktyalok, o incluso de tal o cual misión en donde se encuentren diversos corazones latiendo sinceramente en busca del suddha-bhakti: esa es en definitiva la misión a la que pertenezco (y pertenecemos) y en donde intentaremos servir y adorar cualquier manifestación genuina de Vaisnavismo (y por extensión espiritualidad y humanidad), dondequiera que se ello se manifieste.

Deseo a su vez aclarar que con este mensaje no es mi intención afectar negativamente la fe de nadie, ni sugerir que absolutamente todo el mundo tenga que re-iniciarse, ni mucho menos promover a Srila Tripurari Maharaja como el “profeta único” que todos ahora necesitan conocer, ni nada por el estilo (aunque tampoco desde ya estaré negado a compartir mi fuente central de inspiración, en caso de darse la oportunidad). Pero para aquellos que no lo conocen, deseo aclarar que Srila Tripurari Maharaja no es alguien que precisamente esté interesado en hacer discípulos, o en colectar seguidores, dinero, fama o expandir así su misión por cada rincón del planeta: él se encuentra principalmente sumergido en su propio bhajana y sadhana, y en escribir sus libros y con ello nutrir mediante siksa a aquellos sadhakas que así lo deseen, sin “mayores” ambiciones que ahondar en sravana, kirtana y demás angas del uttama-bhakti (lo cual idealmente debería representar en verdad nuestra mayor ambición en la vida). También comparto que Srila Tripurari Maharaja ha sido en todo momento un bienqueriente de Paramadvaiti Swami y su misión, y durante todos estos años yo he visto con mis propios ojos su deseo y preocupación por ayudar ante todo lo ocurrido, compartiendo sus sabios consejos y afectuosas perspectivas tanto con Paramadvaiti Swami mismo como con Atulananda Swami, así como con muchos miembros y líderes de VRINDA, así como de cualquier otra misión que se haya acercado donde él. Menciono esto pues lo último que desearía es que Srila Tripurari Maharaja sea visto a partir de ahora como un enemigo de Paramadvaiti Swami y su misión, como un ofensor a los Vaisnavas por haberme concedido re-iniciación, o como alguien quien desea expandir su rebaño a partir de la desgracia de otros. Si Srila Tripurari Maharaja accedió a re-iniciarme no fue precisamente por su propia insistencia, sino debido a mi propia propuesta y necesidad, la cual a su vez consideré y pensé durante mucho tiempo antes de presentarla ante él, intentando no precipitarme, siendo sobrio y cuidadoso ante un paso tan delicado como lo es cualquier re-iniciación, y considerando nuestra siddhanta devocional a la hora de dar dicho paso de forma correcta y bendecida.

Como muchos de ustedes ya saben, mi principal labor como aspirante a sannyasi y discípulo es ahondar honestamente en mi propio bhajana y sadhana, estudiar los bhakti-sastras en espíritu de dedicación, escribir artículos y otras publicaciones devocionales, traducir al español los libros de Srila Tripurari Maharaja y otro acaryas, y viajar y compartir krishna-katha y hari-kirtana con todo aquel que desee regalarme su sana asociación, por lo que espero que estas palabras no me priven de la oportunidad de poder seguir sirviendo a cada uno de ustedes. 

Concluyo así mi comunicado, orando por la inagotable misericordia de Sri Guru & Gauranga, anhelando no cometer ofensa alguna mediante estas líneas e implorando el refugio y afecto de todos y cada uno de los Vaisnavas, para poder ser así bendecido en esta nueva e importante etapa de mi vida, y para poder así intentar servirles siempre de la mejor manera.

OM TAT SAT.

Swami Bhakti Pranaya Padmanabha

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